La electricidad se encarece y empuja la inflación al alza

Un joven lee un libro bajo la luz de una lámpara en Madrid (España), el pasado 12 de enero. © Jesús Hellín (Europa Press) Un joven lee un libro bajo la luz de una lámpara en Madrid (España), el pasado 12 de enero.

La recuperación económica, acompañada de una vuelta a la actividad de cada vez más fábricas, negocios y oficinas, está impulsando el crecimiento de los precios. En mayo subieron un 2,7% respecto al mismo mes de 2020, según datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística. Es su umbral más alto desde febrero de 2017, cuando la inflación alcanzó el 3%. Entre las partidas que más suben están la gasolina (24,2%), el gasóleo (21,4%) o los refrescos (9,5%), pero destaca especialmente la electricidad, cuyo precio aumentó un 36,3%.

El dato llega en pleno debate sobre la factura de la luz, con el Ejecutivo buscando fórmulas para abaratar el consumo. El Gobierno pretende frenar los llamados beneficios caídos del cielo, el exceso de retribución que las compañías consiguen por la electricidad que generan con sus nucleares y centrales hidráulicas cuyas obras ya están amortizadas. Y ha dado un vuelco a las tarifas de la luz desde comienzos de junio que genera disensiones en Moncloa: dos ministros de Unidas Podemos han pedido adelantar la hora valle desde la medianoche a las 22.00 de lunes a viernes para rebajar la factura.

La subida de la electricidad en mayo es anterior a la entrada en vigor de las nuevas tarifas y está condicionada por otro factor: el encarecimiento de los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO₂), que está provocando un repunte en toda Europa. De hecho, el recibo de la luz subió en España en abril un 46% respecto al mismo mes del año pasado, la mayor escalada desde que hay registros, pese a que no hubo grandes picos de demanda ni caídas prolongadas de la oferta. Ese fenómeno no se detuvo en mayo, lo que ha propiciado que los usuarios tengan que hacer un esfuerzo económico extra. Actualmente dichos derechos cotizan por encima de los 50 euros por tonelada, más del doble que hace un año.

Junto a la electricidad, los combustibles también están notando la sólida recuperación del precio del petróleo. El barril de Brent y el West Texas cotizan por encima de los 70 dólares y su ascenso parece imparable: con la recuperación ganando tracción, algunos analistas especulan con que podría rebasar los 80 dólares e incluso acercarse a los 100 dólares. Eso se ha traducido en subidas del 24,2% de la gasolina y del 21,4% del gasóleo en mayo.

Los precios ligados al turismo también demuestran la influencia de los cambios de hábitos por la pandemia. Los seguros privados de salud suben un 5,2% en medio de la inquietud por la situación sanitaria. Y con las restricciones de viaje todavía presentes en muchos destinos, los paquetes turísticos nacionales resisten mucho mejor: suben un 8,3%, frente a la caída del 9,2% en los internacionales. Esa tendencia también se nota, aunque en menor medida, en los precios de los vuelos: han caído un 5,8% para los destinos nacionales y un 11,7% para los internacionales. Pese al aumento de las reservas tras la salida del estado de alarma el pasado 9 de mayo, los hoteles, hostales y pensiones no han sido capaces de recuperar los precios de antaño: caen un 26,3% respecto a mayo del año pasado.

La electricidad se encarece y empuja la inflación al alza